Las aventuras de Aylin: El origen (II)

El mensaje de Koldor

 

El mensaje de Koldor

 

Antes de empezar su rutina diaria en la granja, Eisgon pasaba cada mañana a visitar a su padre Koldor, cambiarle los paños y besarle la frente… “Aisk eren suok”, le susurraba, ‘hoy será el día’. Pasaron algunas semanas y su madre Karthis retomó su actividad en el negocio de la granja que había dejado de lado por cuidar a su marido. La joven Ildrag volvía de nuevo a pasarse por Askuten, el pueblo estaba de nuevo abastecido de alimento.

 

Ella no había olvidado aquella noche de verano, en la que una bola de fuego enmudeció a los dos, sólo estaba esperando el momento oportuno. Tiempo atrás una situación de ese tipo la habría gestionado de una manera muy diferente; Ildrag nunca había sentido afecto por nadie ni siquiera por las cosas que la rodeaban y la habían acompañado en sus aventuras, es lo que la vida le había enseñado y a pesar de tener un carácter muy distinto al de Eisgon había algo que le hacía tenerle presente. Ella y también él había abierto una puerta de búsqueda y descubrimiento interno.

 

El otoño llegaba, los árboles empezaban a perder sus hojas, los verdes paisajes de Askuten estaban cambiando su vivo verde por un marrón apagado… Eisgon se preparaba para una nueva jornada: subió las escaleras, llegó a la que era ya la habitación de Koldor y le besó la frente…

 

  • Aisk ere… – empezó como siempre
  • Eisgon… – susurró el padre sin abrir los ojos – Eisgon…
  • Sí, papá – el joven se quedó completamente petrificado. Un escalofrío le recorrió la espalda.

 

Al instante su padre abrió los ojos, tenías las pupilas muy dilatas y el iris de un azul celeste cegador… como si estuviera embrujado.

 

  • Daisk urun suok. Erpos alit truok ente pliedke mielri padu. Marse leid droske meak – y exaló su último aliento. Koldor se había ido.

 

Eisgon corrió a la habitación de Karthis quien estaba sentada en el poyete de la ventana mirando hacía el viejo establo, aún cubierto por la neblina mañanera típica de la región.

 

  • ¡¡Mamá, mamá!! – gritó, entre sollozos
  • Lo sé, tranquilo. Estás preparado y él también lo sabía, por eso se fue ya – lo calmó su madre.
  • Pero…
  • Y sí, también éramos conocedores de su presencia – indicó ladeando la cabeza hacia el exterior dirección el establo – desde el día en que vistió la propiedad sin la mejor de las intenciones. A pesar de ello su aura transmite bondad y en consonancia con la tuya os complementáis. Gracias por estos últimos meses hijo, también yo me he preparado para tomar las riendas de Askuten.
  • Mamá… – estaba completamente roto.
  • Anda ¡ve!

 

Eisgon giró sobre sí y se dirigió hacia las escaleras. antes de salir se detuvo en el umbral de la puerta y dijo ‘Aisk eren suok’. Su vida daba un giro por completo, cobraba un significado diferente y con ello la oportunidad de un nuevo despertar. La ceremonia de despedida se celebró en los días siguientes. Se reunieron Karhis,
Eisgon e Ildrag junto con todas las personas que vivían en la aldea y también las que trabajaban para la familia. 

 

Los jóvenes retomaron sus encuentros con la frecuencia previa a la enfermedad de Koldor y fue en uno de ellos que hablaron nuevamente de aquella noche de verano. Habían pasado algunos meses pero él estaba preparado para afrontar nuevos retos. Aun no había tenido ocasión de decirle a ella lo que su padre le había susurrado en su lecho de muerte. La joven que había explorado todos los rincones de Askuten pensó que el mensaje podría tener algo que ver con el santuario secreto situado en la parte más septentrional de las tierras de la familia.

 

“Mañana será el día.

Allí donde el cielo descansa sobre el mar,

las puertas del invierno duermen.

Halla en el sitio de verdad,

la llave de la salvación eterna”

 

Con la aprobación de Karthis, los dos jóvenes emprenderían su viaje al día siguiente temprano por la mañana. Después de 17 años Eisgon saldría a explorar mundo, algo que nunca había imaginado hasta que Ildrag apareció en su vida. Era ella quien había motivado ese cambio y en menos de doce horas pondrían rumbo a las montañas Heirguin.

Esa noche lo prepararon todo. Pasada medianoche y sigilosamente fueron al Santuario, la puerta estaba cerrada, así que se las ingeniaron para oder entrar por la ventana superior. Ildrag entró primero y percibió que no estaban solos…

  • Eisgon – dijo con la voz ahogada – a tu derecha…

 

Entrada de la primera parte. Las aventuras de Aylin: El Origen (I) (HAZ CLICK AQUÍ)

 

El próximo domingo 01 de Marzo la continuación de la historia...

 
 
 

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